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Buceando en la Scott Fish Bowl (I)

Escuché hablar por primera vez del Scott Fish Bowl a Fernando Kallás en el podcast Zona Roja del diario As, hace unos cuantos años ya. Kallás hablaba de la ilusión que le hacía haber recibido un email para jugar una liga fantasy a la que sólo se accedía por invitación, ya que en ella jugaban todos los analistas fantasy americanos de prestigio. Tenía esa alegría suya de los martes de podcast posterior a una victoria de sus 49ers. Ayer yo sentí esa misma sensación. A mi edad ya me van ilusionando cada vez menos cosas, pero adoro cuando un giro inesperado me cambia el chip.

Después de haber intentado conseguir esa invitación para el Scott Fish Bowl de todas las maneras posibles durante semanas, reconozco que había dejado que me invadiera una inercia negativa que me hacía pensar que habría que posponer el asunto para el año que viene. Pero en uno de esos tonteos con el móvil de lunes por la mañana, vi que había recibido un email de «Scott Fish», porque así firma en el remite. En la SFB todo empieza por un email, la invitación. Un correo electrónico más largo que El Quijote, y que no te aclara ninguna de las dudas que te surgen en ese momento cuando lo recibes por primera vez. Scott Fish es un tipo al que le encanta la Fantasy como a cualquiera de nosotros pero que decidió hacer un torneo benéfico al que toda la gente del sector intenta ayudar. Puedes acceder a jugar la Scott Fish Bowl por varias vías: siendo famoso (con Telecinco siempre estás a tiempo), promoviendo causas benéficas, como analista/podcaster/escritor de fantasy (entiendo que es mi caso, gracias al capítulo de fantasy de mi libro, y si no mil gracias a quien me haya dado el empujoncito), o por sorteo entre los miles de fans que rellenan la solicitud cada año.

Aún estás a tiempo de rellenar tu solicitud en www.scottfishbowl.com.

El caso es que al recibir el email empiezo a buscarme en el listado de todas las divisiones en la web de la liga. 160 nada menos, de 12 jugadores cada una. Si haces la cuenta verás que son sólo 1920 jugadores los que tienen la suerte de participar es esta liga. Suerte porque se inscriben más de 10.000 para jugarla, y suerte porque tienes la posibilidad de medirte contra todos los analistas a los que lees cada temporada o cuyos podcasts escuchas para informarte de fantasy. Te parecerá una tontería, pero a mí el reto de jugar contra todos estos tipos me pone. Siempre he sido muy competitivo y además ahora disfruto cuando lo hago, porque cuando era más joven, al perder me cabreaba como una mona. De todos modos, en este torneo el premio será divertirme, porque no hay trofeo ni dinero en juego.

Como no me veo por ningún lado, empiezo a escribir a toda la gente del mundillo fantasy que conozco. Empiezo por Raka (de Spanishbowl y las 1001fantasy), que es el otro español que conozco que ya consiguió entrar en el torneo. Bueno, y mi Coach, Teo Polanco, acérrimo fan y sufridor de nuestros Giants, que es mitad yanqui y mitad hispano desde que vive en España. Raka está a otra cosa, no responde. Es Ricardo Chocrón, de la liga Cervantes (una de las grandes ligas fantasy del mundo hispano), y que ya había jugado la SFB hace años, quien me orienta y me dice que antes o después apareceré, y que tengo que buscar el chat que se hace acerca del pick en el que elegiré. Tócate las narices. Un chat en el que se junta la gente que elige en el pick #10, que es en el mío. Y me da el contacto para llegar a él. Allí me encuentro simulaciones de draft de todo tipo de esa gente que no conozco, y a la que no me apetece prestarle atención todavía. Yo sólo quiero saber mi división y contra quién juego.

Por fin vuelvo a la web de la SFB y hago otro repaso ansioso sin muchas esperanzas, pero por fin, ahí estoy. Conferencia 9, división «Black Eyed Peas». Cosas de Scott, las divisiones llevan nombres de grupos de música. Tras 11 ediciones de la liga supongo que la creatividad se complica. A este paso algún año se llamarán como la tabla periódica de elementos que teníamos achinchetada en la pared de la clase de física de cuando éramos pequeños. Ojalá pueda jugar algún día en la división del Estroncio. Tengo pocos caprichos, respetádmelos.

Lo siguiente es ver a mis rivales, pero para mi decepción, al haber recibido la invitación tan tarde, los grupos se van llenando con la gente vip y yo me quedo en un grupo con menos glamour porque no conozco a ninguno de ellos (aunque aún falta alguno por confirmar). Tres fans que han ganado su puesto por sorteo y el resto, analistas entre los que destaca un tipo de Pro Football Focus. No puedo con esa gente, que manera de estrujar los números para que digan cosas que irriten a la gente y crear debates absurdos. Así que ya tengo archienemigo, Roel Zavala. Saltarán chispas en nuestros enfrentamientos. Él no lo sabe pero ya le tengo manía.

(Juan Pena no es precisamente de Burgos. Vive en Atlantic City.)

Lo último ha sido seguir a varios analistas enfermizos que me están inundando mi timeline de twitter de mensajes intrascendentes, salvo uno. Es un artículo de una web que no conocía, pero cuyo título inevitablemente me ha enganchado: «Guía completa de la Scottfishbowl«, y oh sorpresa, el tipo da pistas de por dónde va la liga debido al tipo de puntuación. Enlaza a una base de datos en excell y añade un link a una web donde puedes hacer mock drafts de la SFB, sin eternizarte con otros 11 tipos que tienen 8 horas para elegir cada uno de sus 22 picks. Habré muerto de viejo antes de acabar esos mocks. Creo que buscaré otra manera de configurar mi draft board.

Por si te lo estás preguntando, el bueno de Scott cambia el formato de puntuación cada año. La liga es half PPR (medio punto por recepción), pero este año hay kickers y los TE suman medio punto más por recepción y por 1er down, así que habrá puñetazos por ellos. También porque la estructura de la alineación no es la convencional. Es algo así como:

QB, RB, RB, WR, WR, WR, TE, QB/RB/WR/TE/K, RB/WR/TE/K, RB/WR/TE/K y RB/WR/TE/K. 11 titulares y 11 suplentes.

Un superflex y 3 flex para animar la fiesta, en los que puedes incluir kickers. Me encantan los kickers. Ah, y olvidaba decir que los QBs restan puntos por pases incompletos y los kickers por patadas falladas. Odio a los kickers.

Acostumbrado a las ligas habituales de alineaciones y puntuaciones estándar he salido de mi zona de comfort para asumir un reto fantasy que me apetecía mucho y que me ilusiona. Tanto como me ilusiona también jugar la Estadio Fantasy Bowl del gran Mauricio Gutiérrez. Y casi tanto, como a Fernando Kallás le ilusiona que ganen sus 49ers.

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