Categorías
Agencia Libre Articulos Salary cap

Mahomes está en venta

Suena tan sugerente como sacrílego, pero me gustaría explicarte por qué no sería raro que pudiera convertirse en realidad en un futuro no muy lejano un titular así o similar. Tranquilo, por ahora no quiero que te deshagas de tus prejuicios. Mahomes es el nuevo dios de la NFL, este es el punto de partida de todo lo que te quiero explicar. Pero quiero llegar al fondo de la cuestión de si este dios vale los más de $40M anuales que se prevé que va a conseguir en el nuevo contrato, y sobre todo, si los Kansas City Chiefs deberían dárselos en unas negociaciones que no han hecho más que comenzar. Vamos allá.

Como bien sabrás, Patrick Mahomes fue elegido en el pick #10 de 2017 por Kansas ya que Andy Reid se enamoró de él en el proceso predraft de aquel año. Y también imaginarás que no fue cosa de última hora, a pesar de que muchos nos enteramos en el momento de escuchar su nombre de la boca de Roger Godell. Los Chiefs pensaron que podría no llegar a su pick #27, así que subieron desde él pagando además el pick de 3ª ronda de 2017 (#91), el pick de 1ª ronda de 2018 (#22 general). No fue barata la cosa.

El equipo actual

Lo que igual no tienes en mente es que Mahomes le está costando a los Chiefs aproximadamente $4M anuales de media contra el cap en los 4 años de su contrato rookie, contando este año 2020. Teniendo en cuenta que actualmente tienen tan solo $2.5M libres de espacio salarial, se podría decir que gracias al bajísimo coste actual de Mahomes, los Chiefs están pudiendo rodearle del talento necesario para poder construir equipos como el campeón de la pasada Superbowl y ser contendiente de esta próxima. Nueve jugadores de la plantilla impactan por encima de los $10M en el cap y cinco de ellos por encima de los $16M. Esos 9 jugadores consumen casi el 62% del cap de los Chiefs. Para ahorrarte la búsqueda, te diré que son Frank Clark (DE, 19.3M), Tyreek Hill (WR, 17.7M), Sammy Watkins (WR, 17.1M), Tyran Mathieu (FS, 16.3M), Chris Jones (DT, 16.1M), Eric Fisher (LT, 14.9M), Anthony Hitchens (ILB, 12.7M), Travis Kelce (TE, 11.2M) y Mitchell Swartz (RT, 10.8M). No, no sale barato tener un equipo campeón de la NFL.

En esta offseason previa al cuarto año de los jugadores elegidos en aquel draft de 2017, los Chiefs obviamente, han ejecutado sobre Mahomes lo que se conoce como la opción de 5º año del contrato rookie, que no es otra cosa que la opción unilateral de los equipos a ampliar un año más este contrato, a cambio de un salario promedio de los 10 mejores de su posición. Esto hará que en 2021 el jugador perciba e impacte contra el cap $24.8M (casi $20M más), que seguramente te parecerán una fantástica idea si has empezado a escuchar que los rumores y el mercado hablan de una oferta superior a los $40M anuales en el próximo contrato de larga duración de Mahomes. Pero lo que estás pasando por alto más allá de esa subida de casi $20M del QB, es que Sammy Watkins y Chris Jones terminan contrato este año y serán los principales candidatos para salir del equipo, sobre todo porque los repuestos parecen estar ya en la plantilla. Hardman y Robinson deberían ser capaces de sustituir al receptor y Khalen Saunders al tackle. Aunque esto segundo es mucho suponer. Jones acaba de reconocer que las negociaciones para renovarle están tan paradas, que no hay negociaciones. Pero pensemos que será viable sustituirle por cuanto que los números son maleables y un par de jugadores se pueden sustituir habiendo drafteado adecuadamente y con un buen sistema, ya que tienes al mejor quarterback de la competición y a uno de los mejores entrenadores. Así que los Chiefs tendrán su ventana de oportunidad garantizada al menos durante 2020 y 2021.  

Foto: Getty Images

2022. Año I del veterano Mahomes

La historia se complica en la offseason de 2022. Ese contrato de más de $40M de Mahomes entrará en vigor y será también el momento de renovar a Tyrann Mathieu (FS), Eric Fisher (LT), Mitchell Swartz (RT), Travis Kelce (TE) y seguramente algún otro que durante esos dos años haya empezado a destacar en unos Chiefs que estarán compitiendo por todo. Los números para poder hacer todo eso posible y seguir alargando la ventana de oportunidad se habrán reducido en al menos $35M al año respecto a los de hoy por el megacontrato de Mahomes, y habrá mucha gente clamando por su dinero o muchas piezas del actual puzzle que ya no lo merecerán. Lo cual es un escenario aún peor, porque eso significará que el equipo no ha cumplido las expectativas y se desvanece. Justo cuando van a empezar a pagar más de 40 millonazos a Mahomes.

En ese contexto, en el de tener que prescindir de al menos cuatro o cinco de los jugadores que ocupan actualmente posiciones clave en el equipo para hacer espacio salarial al quarterback, es donde seguramente ni los drafts, ni los sistemas, ni los entrenadores alcancen. Aquella lista de nueve, incluye al principal pass rusher, los dos jugadores más importantes parando la carrera, su jugador básico en la secundaria, sus tres principales receptores y sus dos tackles titulares. Cualquier agujero será muy difícil de cubrir, y más aún a bajo coste. Cinco es un reto sólo para genios.

De la misma manera que estaba seguro de que en 2021 seguías en el barco de Mahomes, en este nuevo panorama de equipo en el que el quarterback ya no podrá contar con gran parte de esos jugadores de esa lista dentro de 3 años no lo tengo tan claro. Y a buen seguro que ya te estás empezando a plantear cosas, aunque no atañen aún al propio Mahomes. Aún.

Foto: Asociated Press

Otros casos en el pasado

He escuchado en multitud de ocasiones, y también dicho no lo niego, frases como “detrás de la OL de Dallas juega cualquiera”, “llevan malgastando el talento de Aaron Rodgers diez años”, “seguro que Belichick consigue que Stidhan sea bueno y vuelve a ganar la división”, “Russell Wilson está más solo que la una”,… Y apuesto a que tú has dicho alguna de ellas en alguna ocasión. Frases que solían aludir a que o bien el QB no es imprescindible o bien que necesita de una complicidad de calidad para conseguir competir por el título. Pero estas frases son sólo opiniones. Más objetivo es el hecho de que en los últimos 20 años, en hasta 9 ocasiones el campeón tenía un QB en contrato rookie o en su extensión de 5º año. Es decir, por debajo de coste de mercado. Y de la misma manera que en 5 ocasiones el ganador repitió después de ganar en contrato rookie (Brady -3-, Roethlisberger y Eli Manning), hubo otras 8 en que el equipo que ganó no volvió a ganarla con el mismo QB. Ni Rodgers, ni Brees, ni Flacco, ni Wilson han sido capaces de reeditar título una vez firmaron sus contratos de veterano. Peyton tampoco pudo hacerlo en ninguno de los dos equipos en los que ganó el anillo. Sólo Eli Manning, Roethlisberger y Brady (3 veces), que siempre ha tenido fama de renunciar a parte de su salario en beneficio de conseguir mejores compañeros, han sido capaces de reeditar campeonato habiendo firmado como veterano.

Los Patriots han sido durante mucho tiempo el elemento discordante de la competición, por su éxito y por su modelo de gestión, que no paga a sus jugadores con grandes contratos por encima de su valor de mercado. A Belichick no le ha temblado el pulso cuando ha tenido que dejar marchar a cualquiera de sus piezas clave, incluida la del quarterback, cuando lo hizo con Drew Bledsoe hace 20 años. Y lo ha vuelto hacer este año cuando Brady ha dejado de estar por la labor de jugar a bajo coste. Por eso, que los Chiefs puedan refinar su modelo para alargar su ventana de oportunidad incluyendo la extensión de Mahomes parece una posibilidad, pero los resultados en el pasado y las previsiones de la platilla a futuro avalan lo contrario, que es más complejo repetir triunfo en la Superbowl con un QB en contrato de veterano que con uno en contrato rookie. Lo sé, sigues escéptico. Mahomes tiene ese algo especial, sobre todo este año después de ganar una superbowl que tenía prácticamente perdida. Es inevitable amarle. Como inevitable para los Ravens fue amar a Flacco en 2013. Tan oportunista como cierto.

Bill Belichick. Foto: USA Today

Inevitable será también el descenso del cap para los próximos años si el impacto de la pandemia por el COVID-19 impide jugar sin espectadores este año. Así como el probable descenso de la oferta de los contratos de las televisiones para 2023 y los años siguientes. Algo que obligará a más de un equipo (los Chiefs no serán una excepción) a dejar marchar a alguna de sus figuras.

Enfoque positivo

Pero basta de hablar en negativo que nos deprimimos. Vamos a lo positivo. Hemos hablado de que hasta 6 quarterbacks en contrato rookie ganaron el campeonato en las últimas dos décadas. Y es bueno recordar que Andy Reid sólo tardó un año en formar a Mahomes y tres en ganar el anillo, dejándose abierta una ventana de oportunidad de otros dos años (2020 y 2021). Pero si el panorama a partir de ese tercer año (2022) en que tendrá que empezar pagar a Mahomes es tan peliagudo por tener que perder a una gran cantidad de sus estrellas, ¿por qué no podría Andy Reid valorar renunciar al quinto año de Mahomes  y decidir venderlo a un precio justo? Tranquilo, tómate tu tiempo.

Me explico. Agotar esos dos años de contrato rookie implicaría tener que dejarlo marchar gratis a cualquier equipo (incluidos los de su división) o tener que taggearlo, lo que expondría a los Chiefs a un holdout. Esperar a la offseason que viene para ofrecerle en el mercado al mejor postor sería una carnicería y una subasta tremenda. ¿Qué equipo no le querría? ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar? Si Khalil Mack valió 2 primeras rondas, ¿por qué Mahomes no podría valer como mínimo 3? ¿O incluso 4? ¿O un paquete de picks equivalente? Imagina equipos como los Colts, los Vikings, los Bears, los Cowboys o los Saints (cuando se vaya Brees), que estarán a un buen QB de ser equipos contendientes. Con Mahomes serían favoritos número 1. ¿Por qué no ofrecer 4 primeras rondas, que son jugadores sin contrastar y que podrían no cristalizar en una estrella de la liga como sí lo es Mahomes, que les convertiría desde ya en favoritos al título?

Para los Chiefs, todos esos picks supondrían el capital para subir quizá a por Trevor Lawrence o para escoger a otro QB al que formar durante un año y lanzarlo al ruedo rodeado de una plantilla élite, ya que la mayoría de los jugadores de aquella lista de 9 estarían en condiciones de seguir compitiendo debido a su juventud. A lo cual habría que añadir una gran cantidad de jugadores jóvenes de muchísimo talento (varios de primera ronda) que rejuvenecerían y abaratarían la plantilla mientras generan su siguiente ventana de oportunidad. Uno de ellos quarterback, para volver a invertir dos años en él y generar otra ventana de tres años. ¿Por qué no un modelo así en lugar de hipotecarte y exponerte como lo hicieron los Packers con Rodgers y los Seahawks con Wilson? ¿Por qué no dejar de sobrevalorar la figura del quarterback y plantear la configuración de la plantilla como la que te ha llevado a la cima?

Andy Reid y Patrick Mahomes. Foto: Charlie Riedel / Asociated Press

Una filosofía como la que el propio Andy Reid aplicó el pasado año a su defensa, vendiendo a dos de sus estrellas a cambio de mejorar el resto de la unidad. Recuerda su rendimiento después de aquel 3ª y 15 en la pasada superbowl. ¿Y si enseñar a jugar a un QB no es tan complejo cuando todo lo que está a su alrededor funciona? Si funcionó vender a Justin Houston y Dee Ford para mejorar la defensa, si invertir un año de aprendizaje en un QB rookie sirvió con Mahomes, Brady y Wilson, y si invertir alguno más sirvió con Roethlisberger y Eli Manning. ¿Por qué no reeditar ese modelo que implica muchos menos riesgos cuando tienes a Andy Reid como entrenador, frente al de pagar $40M (con al menos 3 años garantizados) a un solo jugador? ¿Por qué es descabellado ver el titular de ‘Mahomes está en venta’ en la prensa? ¿Te sigue pareciendo igual de descabellado? ¿Por qué?

Comprar La Offseason
Categorías
Agencia Libre Articulos Draft Fin de temporada Pre Draft Salary cap Traspasos

Cómo construir un equipo NFL

Michael Lombardi, ex ejecutivo de los New England Patriots entre 2014-2016, con 2 victorias en la superbowl, escribió no hace mucho en uno de sus artículos en The Athletic, “el primer error que hay que evitar cuando se gestiona una franquicia NFL es pensar que es una empresa diferente y que no funcionará la misma estrategia comercial. No es cierto, el football es un negocio, puro y simple, y el primer activo que se debe tener es el sentido común. Después, es necesario desarrollar el liderazgo de los entrenadores dentro de la organización, y por último, crear una identidad propia, una marca.

Viendo cómo construyeron sus equipos los mejores general managers de la liga, los que acostumbran a tener a sus equipos en playoffs o los que están sabiendo construir mejor sus opciones de cara a un futuro próximo, (Belichick, Schneider, Roseman, Snead y Ballard), pueden intuirse ciertas líneas de gestión similares entre sí. Y aunque fueron diversas las formas de crear cada uno de estos equipos, en fundamento, no difieren de la teoría de Lombardi, y necesitaron como cualquier plan exitoso, de una serie de premisas para poder llevarse a cabo.

ESTABILIDAD. Lo primero que se necesita para establecer un proyecto deportivo ganador es una cultura de equipo, y para definirla y asentarla es necesaria la confianza del propietario. No hay un equipo ganador sin estabilidad. El problema es que para conseguir la estabilidad y la confianza a largo plazo de un propietario en esta liga, paradójicamente, es necesario demostrar rápidamente que eres el adecuado para el puesto, y eso suele ser valorado sólo en resultados, en victorias. Para ello, lo normal es tener que demostrarlo en los dos primeros años en el cargo. Disponer de 3 años no es lo habitual.

Esa cultura debe trascender además al cuerpo de entrenadores, que son quienes terminarán de transmitir con su liderazgo la cultura a los jugadores en el terreno de juego. Deben ir en la misma línea de acción que la gerencia, y deben demostrar también sus habilidades para desarrollar jugadores en ese período razonable de tiempo de dos años. Muchas veces se pierde de vista la importancia de esta cualidad de los entrenadores cuando quizá sea la más importante de todas, ya que ella permite optimizar el roster y aumentar el valor de los activos más importantes de la franquicia. De ahí que la tendencia reciente en la NFL haya empezado a ser la de contratar primero al entrenador jefe (HC) con esas habilidades especiales y darle a él plenos poderes incluso por encima del general manager, que es contratado después ya con la aprobación del entrenador. O la opción de otorgarle el cargo de general manager al propio head coach. Es la disyuntiva de quién debe estar sobre quién y tener la última palabra.

Bill Belichick entrenador y GM de los NE Patriots con el trofeo Vince Lombardi. Foto: Getty Images.

DEFINIR LA VENTANA DE OPORTUNIDAD. El objetivo de este proceso es, mediante esa cultura, establecer la ventana de oportunidad de victoria en esos 2 años como mucho. Ese es el plazo para construir un equipo que sea contender al tercer año. Roseman y Belichick jugaron y ganaron su primera superbowl en su segundo año. Schneider jugó playoff en su primera y tercera temporadas, y posteriormente disputó dos superbowls en los dos años siguientes. Por su parte, Les Snead jugó la superbowl en su primer año como GM de plenos poderes. Sólo Chris Ballard, seguramente a causa de la prematura retirada de Andrew Luck que trastocó todos sus planes, aún no ha jugado el gran partido.

FICHAR PRIORIDADES. Definida la cultura, llega la hora de invertir los recursos de acuerdo a esa filosofía de juego, esa identidad que define qué tipo de equipo se quiere ser (corredor o pasador, defensivo u ofensivo, explosivo o gestor del reloj, …). Para ello, es muy importante establecer las prioridades y hacerse cuanto antes con los jugadores de las unidades principales para la forma de juego elegida, que en muchas de ellas suelen ser las trincheras, la líneas ofensiva (OL) y defensiva (DL). Una, para evitar que el rival corra con el balón, y otra, para hacer funcionar el propio ataque y poder manejar el ritmo del partido. Además, ambas unidades necesitan tiempo para compenetrarse, por lo que es recomendale fichar y/o draftear cuanto antes en esas posiciones. Pero en otras formas de juego podría ser vital por ejemplo la secundaria, lo que requeriría de abordar pronto otros perfiles de jugadores.

Comprar La Offseason

OPTIMIZACIÓN DEL CAP. Pero en ese proceso de reclutamiento de jugadores de acuerdo al plan, otro objetivo debe ser siempre optimizar al máximo el cap, también con una cultura específica y una identidad en esta parcela de la franquicia. Por ello, no puede perderse de vista nunca el valor posicional de los jugadores, dentro de la liga y dentro del equipo. Ni todas las posiciones son igual de importantes dentro del equipo ni, ni todas las posiciones se pagan igual, ni todas tienen la misma durabilidad. Hay algunas que están mucho mejor pagadas que otras en la liga, y disponer de contratos rookie en algunas de ellas durante la ventana de oportunidad puede dar la flexibilidad para contratar o renovar mejores jugadores en otras posiciones del equipo. Usar las elecciones altas del draft para reunir el mayor talento posible mediante contratos de rookie en posiciones de bajo coste es una buena forma de malgastar los recursos de los que se dispone.  

Existen otras soluciones para conseguir talento a bajo coste a base de veteranos fiables y baratos en contratos de corta duración, o conseguir jugadores drafteados o renovados con contratos de larga duración a un coste inferior al de mercado por extenderles el contrato antes de de que se conviertan en agentes libres. No es necesario gastar mucho dinero en jugadores contrastados y caros para tener un equipo exitoso. De hecho, salvo Les Snead en su primer año, ninguno de los general managers de los que hablaba llevó a cabo este tipo de movimientos. Todo lo contrario.

RIESGO/BENEFICIO. Como en cualquier empresa, es fundamental obtener de tus inversiones el mayor beneficio con el menor riesgo posible. Por ello, siempre será peor pagar en la agencia libre por un jugador que viene de otro equipo (y que no has probado en tu sistema y en tu vestuario), que un jugador que ya demostró ser valioso dentro del equipo y que además ocupa una de las posiciones importantes dentro de tu forma de jugar. Es el mismo riesgo de la inversión del que se habla siempre en el draft. ¿Por qué iba a ser diferente en el resto de decisiones? La propensión a las lesiones, la edad y el carácter del jugador suelen ser las 3 variables a medir para valorar el riesgo y ajustar el precio de mercado del jugador de acuerdo a su rendimiento en el campo. Y también por lo tanto, para tomar o no la decisión de ficharlo o renovarlo.

Antonio Brown, la apuesta fallida de los Oakland Raiders. Foto: AP/Ben Margot

FLEXIBILIDAD: Además, y esta es una parte fundamental en la construcción de plantillas, esos contratos de agencia libre, firmados en la puja con otros equipos pretendientes, suelen firmarse con grandes cantidades de dinero garantizado, en su mayoría signing bonus que se prorratean en el tiempo en caps de años futuros. Algunos general managers creen estar ahorrando dinero en el cap del año presente, cuando lo que realmente están haciendo es comprometer el cap de los años siguientes. Y todo ello con el riego constante de lesión o ajo rendimiento del jugador, lo que en caso de querer cortarle o traspasarle dejaría grandes cantidades de dinero muerto en el cap, sin correlación de rendimiento en el campo.

En contraposición a esta estrategia, lo ideal, aunque difícil de conseguir, es repercutir contra el cap la mayor parte de los contratos por adelantado y prorratear la menor cantidad de dinero posible. Es decir, incluir en el cap del primer año la mayor cantidad de dinero garantizado, y que no sea mediante signing bonus prorrateados, sino en forma de salario y roster bonus (que no se prorratean en caps de años futuros). Esto dará flexibilidad total al equipo, ya que le permitirá decidir sobre el jugador ante cualquier eventualidad (lesión, bajo rendimiento o problema disciplinario), sin miedo a dejar grandes cantidades de dinero muerto que lastren a la franquicia durante un tiempo. Otra forma de conseguirlo es mediante contratos de corta duración. De este modo, el dinero gastado es más probable que se correlacione con rendimiento en el terreno de juego, ya que las renovaciones se harán por cantidades garantizadas menores y sin prorratear dinero.

Imagina la diferencia entre fichar a un jugador durante 4 años y con un signing bonus equivalente a 3 años del contrato, y otro jugador, no necesariamente mucho peor, con un contrato de un año en el que todo es salario. El primero de ellos es muy probable que si se lesiona el primer año, tengas que tenerlo al menos 3 años en el equipo, aunque no juegue. El segundo, puedes decidir cortarle en cualquier momento por la razón que sea. Se trata de dos casos extremos, ya que hay muchos matices y puntos intermedios, pero creo que se entiende la diferencia.

PLAN. El proceso ideal para crear una plantilla es draftear a tus jugadores, disponer de ellos 4 ó 5 años en contrato rookie y luego renovarlos al precio que merezcan de acuerdo a la importancia en el equipo y al rendimiento demostrado en él. En ese contexto, el riesgo es mínimo, ya que se conoce al jugador, (su historial de lesiones incluído), y se sabe cómo encaja en el sistema y el rendimiento que probablemente dará en el futuro. El riesgo de esta operación es mínimo. Por contra, está la opción de pagar en la agencia libre por jugadores que seguramente se fichen para suplir a algún jugador drafteado por el equipo que fracasó. Pagar a otro que hizo bien el trabajo que se hizo mal. Y ello, con un dinero garantizado que compromete el futuro de la franquicia. Riesgo máximo.

La primera opción te permitirá controlar las renovaciones y por tanto el dinero del cap, de tal manera que es más fácil ampliar tu ventana de oportunidad de victoria. La segunda opción te acerca a esa ventana de oportunidad pero aumenta también el riesgo de dejarte hipotecado a futuro y a merced de las posibles lesiones, bajones de rendimiento, etc… Lo que también reduce en gran medida el tiempo de duración de esa ventana de tiempo para ser competitivo para ganar. Lo cual no significa que como plan a corto plazo no pueda salir bien. Esa es la excusa a la que se agarran los general managers de nivel medio o bajo y que en muchoas ocasiones toman sus decisiones bajo la presión de necesitar resultados inmediatos. Esta fórmula, rara vez tiene la recompensa más grande.

Al final, todo buen plan se basa en la estabilidad, en la previsión que permita optimizar el cap y en poder mantener en el tiempo un sistema que permita reponer regularmente la plantilla de jugadores con el mayor talento y el menor coste posibles. Para ello, es importante no dejar los números al azar y conseguir la mayor flexibilidad de forma regular, ya que el football es un deporte lleno de contratiempos que requieren de soluciones rápidas y generalmente costosas.

Volviendo a la frase de Michael Lombardi de que el football es un negocio, conceptos como estabilidad, objetivos (ventana de oportunidad), optimización de recursos (cap), establecer prioridades (fichajes iniciales), minimizar los riesgos, aumentar los beneficios, reducir el apalancamiento (dinero prorrateado) y en definitiva, seguir un plan de acción, no dejan de ser el léxico por el que se guía cualquier empresa.

Si te interesa todo lo referente al salary cap, la agencia libre, el draft y la gestión plantillas de la NFL tienes mucho más en el libro …

Comprar La Offseason
Categorías
Agencia Libre Articulos Salary cap Traspasos

Franchise tags. Qué son, tipos y diferencias

3.2.  ETIQUETAS DE JUGADOR FRANQUICIA. FRANCHISE TAGS

¿Qué es? El tag es una designación que las franquicias pueden colocar a uno de los jugadores de su roster que está en último año de contrato y se va a convertir en agente libre al final de la temporada en curso.

Es un intento de los equipos por retener a sus jugadores más importantes y valiosos que acaban contrato y con los que no son capaces de llegar a un acuerdo multianual durante el período de dos semanas que tienen para negociarlo. Así que en los últimos días de esa ventana de tiempo las franquicias le colocan el tag al jugador para quedárselo en su roster al menos durante el próximo año. Y lo hacen por alguna de estas razones:

  • para ganar tiempo y continuar con la negociación del contrato multianual con el jugador.
  • para evaluarlo durante una temporada más jugando para el equipo.
  • para buscar alternativas a ese jugador en la agencia libre y/o el draft.
  • para no dejarlos escapar gratis y tradearlos después de firmarle el tag.

Condiciones. El contrato del tag es siempre de un año y por una cantidad estipulada por reglamento. Ésta será completamente garantizada* para el jugador (una vez la firme) y repercutida íntegramente contra el cap de la franquicia en la temporada que comienza. El jugador sólo cobrará ese contrato si firma el tag, pero el equipo tendrá que repercutir esa cifra íntegra contra el cap de la próxima temporada en cuanto etiquete al jugador ante la liga, independientemente de que el jugador firme el contrato del tag o no.

Cuándo. Siempre 22 días antes de la fecha de final de temporada, que este año es el 18 de marzo, fecha en que expiran todos los contratos de último año, se abre el período en el que los equipos pueden etiquetar a sus jugadores con los llamados tags. Las franquicias tienen una ventana de 2 semanas para hacerlo, es decir, este año podrán etiquetar a sus jugadores franquicia entre el 25 de febrero hasta el 10 de marzo.

Opciones. Pero una cosa es que el equipo etiquete al jugador y otra diferente que el jugador acepte y firme ese contrato del tag, ya que estas etiquetas son colocadas por la franquicia sobre el jugador de manera unilateral, y sin derecho de veto por parte de este. Así que el jugador sólo tiene unas pocas alternativas si es etiquetado con el franchise tag:

  • firmar ese contrato anual del tag y jugar con él por un año. Con el riesgo que conlleva para él.
  • firmar ese contrato anual del tag y renegociar un contrato de larga duración. El cual deberá firmar como muy tarde el 15 de julio.
  • no firmarlo, quedarse sin jugar (y sin cobrar) toda la temporada, y esperar al día después de la disputa del último partido de temporada regular para volver a negociar un contrato de larga duración. No se convertirá en agente libre en el caso de no firmar el tag ya que esa temporada sin jugar no correrá en su contrato. Y tampoco contará como como temporada acumulada en la liga.
  • firmar el contrato del tag durante la disputa de la temporada, pero siempre antes del martes posterior a la disputa de la semana 10 de la temporada regular. Esta es la fecha límite para firmar el contrato del tag y poder jugar durante esa temporada. Si firmara con la temporada empezada, cobraría únicamente la parte proporcional del contrato correspondiente a las semanas de temporada que queden por disputarse, pero esa cantidad sería garantizada.

*Hay una excepción a esta regla de acuerdo al artículo 10 del convenio colectivo de 2011, que determina que esta cantidad dejaría de ser garantizada en el caso de que el jugador fallara a la hora de “establecer o mantener su excelente condición física”. Esta valoración deberá ser juzgada por una parte neutral en los 20 días posteriores a la rescisión del contrato.

Los jugadores disconformes con que se les etiquete, cuando deciden firmarlo, suelen acerlo en las últimas fechas de pretemporada, ya que éste obliga al jugador a acudir a todas las actividades obligatorias de la pretemporada y a acudir al training camp.

Jadeveon Clowney. Taggeado y traspasado por Texans en 2019. Fuente: Getty images

Tipos de tag. Una vez definido lo que es etiquetar o taguear a un jugador, vamos con los tipos de etiquetas o tags. Son básicamente 3; el exclusive franchise tag, el non-exclusive franchise tag y el transition tag.

Veámoslos en detalle: 

Exclusive rights franchise tag. La primera designación es la etiqueta de jugador franquicia con derechos exclusivos. Es una opción de contrato de un año por una cantidad garantizada de la cantidad que sea mayor entre:

  • el promedio de los 5 salarios más altos en la posición del jugador.
  • el 120% de su salario anterior.

Eso limitará al jugador, que en el caso de recibir esta etiqueta, no podrá negociar ni firmar con ningún otro equipo porque sus derechos seguirán siendo del equipo que le etiqueta. Así que o firma ese contrato de un año, o llega a un acuerdo multianual con su equipo. En caso contrario, el próximo año no podrá jugar, ni cobrar.

Non-exclusive rights franchise tag. La etiqueta de jugador franquicia sin derechos exclusivos es la más habitual y la más conocida. Cuando leas en las noticias acerca del “franchise tag”, se refieren casi siempre a esta. Se trata de una opción de contrato de un año por la cantidad garantizada de la mayor de estas cantidades:

  • el promedio de los 5 salarios más altos en la posición del jugador.
  • el 120% de su salario anterior.

Esta etiqueta permite al jugador negociar con otros equipos en busca de un contrato multianual, pero su equipo actual tendrá derecho a igualar dicha oferta. En caso de que el equipo actual no iguale la oferta o, cuando existan dos ofertas iguales, el jugador decida firmar con el nuevo equipo en lugar del actual, la nueva franquicia tendrá que dar a la antigua 2 picks de 1ª ronda en compensación. Y estos 2 picks deberán ser los originales de la franquicia o picks mejores. No es posible traspasar tu pick original por uno inferior e incluirlo en este concepto, para minimizar el coste de la operación.

Transition tag. La etiqueta de transición es una opción de contrato de un año por una cantidad garantizada del promedio de los 10 salarios más altos en la posición del jugador.

Esta etiqueta también permite al jugador negociar con el resto de franquicias en busca de un contrato multianual, y a la franquicia que le etiqueta el derecho de igualar la oferta que reciba. Pero en caso de no igualarla, esta no tendrá derecho a recibir ningún pick de la nueva franquicia en compensación. Sí recibirá el pick compensatorio de la liga al año siguiente, en caso de que le correspondiera según la tabla de compensación del equipo por el desfase entre la adquisición y pérdida de agentes libres durante esa temporada. Luego lo veremos.

Tanto en el non-exclusive franchise tag como en el transition tag, si el equipo que etiqueta al jugador iguala la oferta que recibe de otra franquicia, no existirá renegociación por parte del otro equipo, y el jugador estará obligado a firmar esa oferta de su equipo. En caso contrario, la siguiente temporada no podrá jugar ni cobrar.

Aquí tienes una estimación de las cantidades por las que habrá que etiquetar a un jugador este año 2020 en el caso de que el cap alcance su máximo projectado de $200M. Aplica tanto si la etiqueta de jugador franquicia es con o sin derechos exclusivos) y también para el transition tag:

Position                Franchise tag   

Quarterbacks:            $27.067.000
Running backs:     $10.372.000
Wide receivers:         $18.077.000
Tight ends:              $10.703.000
Offensive linemen: $14.915.000
Defensive ends:         $17. 950.000
Defensive tackles:     $16.272.000
Linebackers:               $15.973.000
Cornerbacks:             $16.486.000
Safeties:                       $11.545.000
Kickers/Punters:       $5.151.000

Posición Transition tag

Quarterbacks:          $25.062.000
Running backs:     $8.560.000
Wide receivers:       $15.823.000
Tight ends:          $9.200.000
Offensive linemen: $13.627.000
Defensive ends:        $15.322.000
Defensive tackles:    $13.258.000
Linebackers:             $13.826.000
Cornerbacks:            $14.326.000
Safeties:                   $9.950.000
Kickers/Punters:       $4.600.000

Hay que partir de la base que ni franquicia ni jugador son partidarios del uso del tag. Unos porque prefieren atar a este tipo de jugador de calidad por varios años, y otros, porque los contratos multianuales le reportan a los jugadores cantidades garantizadas, generalmente superiores que la que percibirán por un año de contrato con el tag. Por ello, se dan ciertas circunstancias alrededor del tag.

Dee Ford. Taggeado por Kansas y traspasado después a 49ers. Fuente: USA Today

Tradeable. Un jugador sobre el que se ha colocado un tag es tradeable y sólo requiere del acuerdo entre las franquicias, no hay reglas que cumplir al respecto. Pero el sentido común dice que la franquicia que adquiere al jugador debe tener claro que será capaz de convencer al jugador para firmar el tag o llegar a un acuerdo multianual con él. De no ser así, se arriesga a un posible holdout o huelga del jugador (al negarse a firmar el tag y a jugar) o a tener que dejarlo marchar a la agencia libre después de haber pagado por él en el traspaso.

Sólo un tag al año. Tanto si se ha retirado el tag para dejar marchar al jugador como si se ha retirado para firmar un contrato multianual con el jugador, si se retira la etiqueta antes del vencimiento de la fecha para etiquetar jugadores no es posible volver a colocar la etiqueta a otro jugador. Tan sólo se puede etiquetar a un jugador al año y sólo con un tipo de tag. El actual convenio colectivo únicamente establece una excepción a esta norma en su último año de vigencia (2020), cuando pueden ser usados ambos, tanto el franchise tag como el transition tag.

Múltiples franchise tags sobre un jugador. Un jugador sólo puede ser etiquetado hasta un máximo de 3 veces a lo largo de su carrera, independientemente de si esos 3 tags son en años consecutivos o no y de si le etiqueta el mismo equipo o varios diferentes. Y en cada ocasión el tag colocado puede ser diferente, no necesariamente el mismo.

Costes. Dependiendo del orden de tag de que se trate, la cantidad establecida para ese contrato será la mayor de entre varias cantidades. Para el caso del franchise tag con derechos exclusivos las cantidades serán las siguientes:

Primer tag. La cantidad más grande entre:

  • el promedio de los 5 salarios más grandes en la posición del jugador.
  • el 120% del salario anterior del jugador.

Segundo tag.

  • el 120% del salario anterior del jugador.

Tercer tag. La cantidad más grande entre:

  • el 144% de su salario anterior.
  • el valor del tag de la posición mejor pagada de esa temporada, que suele ser la de quarterback.

De cara a establecer qué cifra le corresponde percibir al jugador según el caso, lo que se tendría en cuenta es la cantidad de tags que se le han colocado al jugador, no si los ha firmado o no. Lo veremos más detenidamente en el caso concreto de Le’veon Bell, running back que estuvo a punto de ser taggeado por tercera vez por los Pittsburg Steelers.

Nunca se ha llegado a dar el caso de un tercer tag para el mismo jugador, pero para el caso de Bell, la NFL y los Steelers acordaron que el segundo tag (que no fue firmado por Bell) no se arrastraría al tercer año como se llegó a especular en los medios de comunicación. Lo que nunca se definió, por tratarse de un caso sin precedentes, fue si el tercer tag hubiera sido el transition tag, este hubiera sido aplicado bajo las cantidades del primer tansition tag u otras diferentes más acordes a un tercer franchise tag.

Retirar el tag. Otra consideración importante es que el tag se puede anular o retirar, siempre y cuando el jugador no haya firmado ese contrato del tag. En el caso de que a un jugador se le retire el tag por no haber llegado a un acuerdo con él, éste se convertirá automáticamente en agente libre, y podrá negociar y firmar un nuevo contrato con cualquier franquicia en las condiciones que desee. También se puede retirar porque se haya llegado a un acuerdo con el jugador y se firme otro contrato diferente al del tag.

Pero esta norma le da una ligera ventaja a la franquicia, que podría retirarle el tag al jugador hasta incluso pasada la agencia libre si este no lo firma. En ese período de tiempo su equipo podría haberle encontrado sustituto, y el resto de franquicias podría tener ya perfilado todo su roster y/o tener su cap reducido de forma significativa. Todo lo cual minimiza las opciones del jugador de negociar un buen contrato multianual, algo que sí podría haber hecho durante el período de la agencia libre anterior al draft en caso de no haber sido etiquetado. De ahí que el momento óptimo para firmar el tag (cuando se tiene intención de hacerlo) suele ser durante las últimas semanas de la agencia libre, y siempre antes del draft (finales de marzo, principios de abril).

A día de hoy, las negociaciones entre las franquicias y sus jugadores estrella para llegar a un acuerdo multianual (recuerda, debe firmarse como fecha límite el 15 de julio), suelen ser tremendamente complicadas porque las pretensiones de ese tipo de jugadores son siempre altísimas. La teoría es que los tags son una herramienta de las franquicias para ganar tiempo en esa negociación, ya que la etiqueta evita que el jugador quede libre el 18 de marzo y salga a la agencia libre, la cual veremos en un capítulo posterior.

Pero la realidad es que los tags son un privilegio que los propietarios de la liga le sacaron a los jugadores en la negociación del pasado convenio colectivo, y que las franquicias usan para forzar la negociación con el jugador, ya que de este modo es obligado a negociar sólo con su actual equipo. Aunque poco a poco los jugadores estrella que son etiquetados están ganando sus batallas individuales, y están cambiando el enfoque de las negociaciones hasta el punto de que ya se habla de que los tags serán suprimidos en el nuevo convenio colectivo de 2021. Los casos de Le’veon Bell con los Steelers y de Demarcus Lawrence con los Cowboys son dos claros ejemplos. Veamos por qué…

Lee más sobre los franchise tags y todo lo que sucede en la offseason de la NFL en en libro LA OFFSEASON.